Situados porque no, a mitad de camino entre el grotesco de Luigi Pirandello y las comiquerías y groserías de Gargantua y Pantagruel, Ween hace suyos rasgos genéricos de otras disciplinas artísticas y los regenera, mixturándolos con su música. El resultado es una desconcertante serie de discos y una obra que podría significar un delicioso banquete para algunos semiólogos como Humberto Eco y Eliseo Verón. Extravagantes y posmodernos, estos muchachos de New Hope, Pensilvania, parecen erigir el Hibridacionismo como síntoma estructural de toda su carrera. Búsqueda e ingenio, son dos de las premisas sobre las que trabajara la banda, generando valiosos aportes al mapa sonoro actual.
Cuando detrás de un cómico o payaso, hay un compromiso con la realidad que lo identifica y lo rodea, estamos frente a un caso de doble merito. Hacer reír, producir gracia y entablar por otro lado, un dialogo serio con la producción artística que lo ennoblece. Demos lugar entonces, a un paso maestro de comedia-rock. Entremos, sin golpear la puerta, al genial universo de Ween.
Amigos desde la temprana adolescencia, Aaron Freeman y Mickey Melchiondo, conocidos como Gene Ween y Dean Ween, comenzaron a mostrar un interés particular por la música, allá por mediados de los años ochenta. Hoy, once discos de estudio y ocho grabaciones en vivo, solventan la trayectoria de una banda que continua promoviendo la exploración sonora y abordando infinidad de estilos musicales, como el rock progresivo, pop, jazz, postpunk, Folk, polka, country y psicodelia entre otros tantos. Bienvenidos al des-concierto.
Dos Discos:

Ternadas:
Bicht baby, Buenas tardes amigo y H.I.V song

Ternadas:
I´m dancing in the show tonigth, The Mollusk y It´s gonna be (alrigth)