miércoles, 9 de julio de 2008
Destroyer

Puede ser que Dan Bejar no haya leído ni a Meyerhold, ni a Stanislavski, pero no por eso deberíamos dejar de reconocer su don natural para transmitir a través de la música aquello que algunos actores generan desde del teatro. El humor arbolado de Destroyer basado en el uso intensivo de la dramatización, sostenida por el expresionismo vocal de su cantante, es aquello que engrandece a la banda. Y no precisamente por ser una elección distinta, sino mas bien por su resultado. Esto es la creación de un océano espacial épico, de un mundo fuera de tiempo. Cuando parte la nave ha comenzado a caer el sol. Entonces debo elegir entre un anochecer extraordinario o uno Standard.
Lo que ocurre cuando escuchamos a este músico canadiense, es advertir que el grado de elevación de sus trabajos, es en gran parte astro-náutico. Aunque su altura pueda ser también regulable según los requerimientos específicos de quien esta escuchando.
Predispuestos a una transfusión de astros, vamos incurriendo con serenidad en estos pasajes sonoros, cuyas texturas alcanzan un despliegue aéreo al resguardo de la luz polar.
Destroyer pone en practica una formula de cuidado de intensivo de lo artificial, justificada por esa necesidad imperiosa de aparentar rutinas teatrales muy personales. Por eso la banda no es ideal para disfrutar en cualquier momento del día. Aunque si podemos hacerlo en un día con extracto de noche o la inversa.
La sonda se detiene. Saco la mano por un ventiluz y alcanzo a tocar con el dedo pulgar, lo que creo que es un dije de elefante. Por supuesto alguien ya ha estado aquí. Veamos a donde nos lleva esta flota experimental.
Meteoritos del malabar
Your blues (2004) es un disco con el que nos cuesta mimetizarnos. Pero una vez que lo hacemos se da exclusivamente en un plano superior. Por su atemporalidad puede resultar arisco e incomodo. Pero estas pseudos trabas que experimentamos al comienzo, van desapareciendo a medida que nos adentramos en su poética sonora. Productor de una sofisticada somnolencia, nos invita a vagar por el universo. A explorar un mundo declamatorio y fantástico. Como unas mini vacaciones al costado de la cotidianeidad.
Notorius ligthning desciende como haz de luz en medio de un cielo nublado. Arrolladora es la caída ante la mirada de quienes todavía permanecemos despiertos.

-Como una rareza que pronto incorpora una orquesta celestial.
- ¡Si! … o una regata celeste, podría ser.
- Quizás este sea uno de sus principales distintivos.
Entones la disfrutamos con la tranquilidad de haber dado con un objeto volador identificado. Vuela a ras del mar para levantar vuelo.
-¡Mira para atrás!
-No veo, hay tanto humo. No veo nada
Un Cid campeador posmoderno comienza a cabalgar sobre la cadencia de An actor´s revenge. Es una representación. Sobre las tablas disimuladas como escenario real, Dan Bejar nos da una excelente muestra de su ductilidad vocal, de sus brillos como artista de teatro.
Ahora puedo sostener esta canción en forma vertical. Casi una comunión extra-religiosa con la música. Inconmensurable, gigante, espacial. The music lovers amplia el espectro sonoro de tal forma, que somos hormigas fugaces circulando entre meteoritos y estrellas fugaces.
-Acordate de esto
-The music lovers con seguridad será canción madrina de muchas otras que vendrán después.
-No tengo mucha memoria.
-Es una resolución exacta del momento ese. O una traducción exacta del momento ese, en el que permitimos a la música ser nuestra temporaria conductora por sendas, a veces, indefinibles.
-No se entiende. No aclaras nada.
Como pelota de paddle cruzamos la red para llegar a Your blues, tema que da titulo al disco de Destroyer. Son algunos minutos secretos de introspección. A solas con unos mismo y encima el universo es tan grande… para estar a destiempo de la realidad. Impresionante.
Antesueño
Clarificando un poco mas el panorama, Destroyer´s rubies (2006) comienza a serpentear sobre la tierra. Las canciones se embeben de gracia para cabalgar sobre planicies, ahora más reconocibles. Aunque no por eso dejan de ser poseedoras de un perfume musical ingenioso y elegante.
En el proyector se ve como si fuera un disco de brillantes incrustados en una leyenda urbana. Como si perteneciera vaya a saber por que causa, al imaginario del lejano oeste. Si. Suena más acústico que el anterior, Aunque no dejan de aparecer apliques extraños, detalles electrónicos que te dejan volando.
Rubies derrama por su pico vertedor una soda pla
netaria desintoxicante. Bien. Arrastrada por un carrisueño. Prepárense para las degustaciones sonoras que nos ofrecerá Dan Bejar. Un John Ford actualizado como programa navegador de Internet.
-¡Demasiado intrincado!
-No se me ocurre otra cosa.
La fortaleza de bar que retiene a Your Blood se desparrama sobre una mesa de patas cuadradas. Algún personaje ebrio intenta evitar este percance, cayendo sobre la sintonía fina del tema. Es música de frontera, de film. Es puro rock country con aroma a riña, a pelea.
Dos segundos después el indicador de sobrecarga titila en el aeropuerto. Las distorsiones son amigables. Hay eco de corridas. Un escueto valijazo punk. 3000 Flowers es aderezada con una bomba de agua salada, necesaria para comenzar el día mas despierto.
No se vayan que volví. Delivery del relajo para Priest's Knees. Enseguida. ¡Marche!. Luego un estribillo a lo lejos… repetitivo, descarado, plagado de onomatopeyas.
- ¡Avisa cuando los sándwiches estén listos!
- Es la hora.
Recomendación: Mover la canción-saquito dentro del oído durante quince minutos y retirar. Para lograr un sonido más intenso dejarla reposar por más tiempo.
Destroyer

Puede ser que Dan Bejar no haya leído ni a Meyerhold, ni a Stanislavski, pero no por eso deberíamos dejar de reconocer su don natural para transmitir a través de la música aquello que algunos actores generan desde del teatro. El humor arbolado de Destroyer basado en el uso intensivo de la dramatización, sostenida por el expresionismo vocal de su cantante, es aquello que engrandece a la auto-banda. Y no precisamente por ser una elección distinta, sino mas bien por su resultado. Esto es la creación de un océano espacial épico, de un mundo fuera de tiempo. Cuando parte la nave ha comenzado a caer el sol. Entonces debo elegir entre un anochecer extraordinario o uno Standard.
Lo que ocurre cuando escuchamos a este músico canadiense, es advertir que el grado de elevación de sus trabajos, es en gran parte astro-náutico. Aunque su altura pueda ser también regulable según los requerimientos específicos de quien esta escuchando.
Predispuestos a una transfusión de astros, vamos incurriendo con serenidad en estos pasajes sonoros, cuyas texturas alcanzan un despliegue aéreo al resguardo de la luz polar.
Destroyer pone en practica una formula de cuidado de intensivo de lo artificial, justificada por esa necesidad imperiosa de aparentar rutinas teatrales muy personales. Por eso su estética sonora no es ideal para disfrutar en cualquier momento del día. Aunque si podemos hacerlo en un día con extracto de noche o la inversa.
La sonda se detiene. Saco la mano por un ventiluz y alcanzo a tocar con el dedo pulgar, lo que creo que es un dije de elefante. Por supuesto alguien ya ha estado aquí. Veamos a donde nos lleva esta flota experimental.
Meteoritos del malabar
Your blues (2004) es un disco con el que nos cuesta mimetizarnos. Pero una vez que lo hacemos se da exclusivamente en un plano superior. Por su atemporalidad puede resultar arisco e incomodo. Pero estas pseudos trabas que experimentamos al comienzo, van desapareciendo a medida que nos adentramos en su poética sonora. Productor de una sofisticada somnolencia, nos invita a vagar por el universo. A explorar un mundo declamatorio y
fantástico. Como unas mini vacaciones al costado de la cotidianeidad.
Notorius ligthning desciende como haz de luz en medio de un cielo nublado. Arrolladora es la caída ante la mirada de quienes todavía permanecemos despiertos.
-Como una rareza que pronto incorpora una orquesta celestial.
- ¡Si! … o una regata celeste, podría ser.
- Quizás este sea uno de sus principales distintivos.
Entones la disfrutamos con la tranquilidad de haber dado con un objeto volador identificado. Vuela a ras del mar para levantar vuelo.
-¡Mira para atrás!
-No veo, hay tanto humo. No veo nada
Un Cid campeador posmoderno comienza a cabalgar sobre la cadencia de An actor´s revenge. Es una representación. Sobre las tablas disimuladas como escenario real, Dan Bejar nos da una excelente muestra de su ductilidad vocal, de sus brillos como artista de teatro.
Ahora puedo sostener esta canción en forma vertical. Casi una comunión extra-religiosa con la música. Inconmensurable, gigante, espacial. The music lovers amplia el espectro sonoro de tal forma, que somos hormigas circulando entre meteoritos y estrellas fugaces.
- Acordate de esto
- The music lovers con seguridad será canción madrina de muchas otras que vendrán después.
- No tengo mucha memoria.
- Es una resolución o una traducción exacta del momento ese, en el que permitimos a la música ser nuestra temporaria conductora por sendas, a veces, indefinibles.
- No se entiende. No aclaras nada.
Como pelota de paddle cruzamos la red para llegar a Your blues, tema que da titulo al disco de Destroyer. Son algunos minutos secretos de introspección. A solas con unos mismo y encima el universo es tan grande… para estar a destiempo de la realidad. Impresionante.
Antesueño
Clarificando un poco mas el panorama, Destroyer´s rubies (2006) comienza a serpentear sobre la tierra. Las canciones se embeben de gracia para cabalgar sobre planicies, ahora más reconocibles. Aunque no por eso dejan de ser poseedoras de un perfume musical ingenioso y elegante.
En el proyector se ve como si fuera un disco de brillantes incrustados en una
leyenda urbana. Como si perteneciera vaya a saber por que causa, al imaginario del lejano oeste. Si. Suena más acústico que el anterior, Aunque no dejan de aparecer apliques extraños, detalles electrónicos que te dejan volando.
Rubies derrama por su pico vertedor una soda planetaria desintoxicant
e. Bien. Arrastrada por un carrisueño. Prepárense para las degustaciones sonoras que nos ofrecerá Dan Bejar. Un John Ford actualizado como programa navegador de Internet.
¡Demasiado intrincado!
¡No se me ocurre otra cosa!
La fortaleza de bar que retiene a Your Blood se desparrama sobre una mesa de patas cuadradas. Algún personaje ebrio intenta evitar este percance, cayendo sobre la sintonía fina del tema. Es música de frontera, de film. Es puro rock country con aroma a riña, a pelea.
Dos segundos después el indicador de sobrecarga titila en el aeropuerto. Las distorsiones son amigables. Hay eco de corridas. Un escueto valijazo punk. 3000 Flowers es aderezada con una bomba de agua salada, necesaria para comenzar el día mas despierto
No se vayan que volví. Delivery del relajo para Priest's Knees. Enseguida. ¡Marche!. Luego un estribillo a lo lejos… repetitivo, descarado, plagado de onomatopeyas.
- ¡Avisa cuando los sándwiches estén listos!
- Es la hora.
Recomendación: Mover la canción-saquito dentro del oído durante quince minutos y retirar. Para lograr un sonido más intenso dejarla reposar por más tiempo.
lunes, 16 de junio de 2008
Belle and Sebastian

CUANDO SALÍ POR LA CIUDAD
A DAR VUELTAS EN BICICLETA
Con el paso del tiempo nos damos cuenta de que a veces es necesario dejar de echar llave a la puerta. Entonces admitimos músicas que en otros momentos de nuestras vidas hubieran resultado infames. Basta apenas un click para que los prejuicios se rompan y para que el arco auditivo se ensanche. Asi es como innumerables sonidos comienzan a coexistir en nuestra querida discoteca. Es ahí cuando comprendemos que de nada sirve el purismo si lo que esta en juego es el verdadero sentido de la apreciación en al arte.
Comenze a sentir curiosidad por las portadas en toner de un grupo escoces que en ese entonces desconocía. Empece a escuchar día tras día los discos de Belle & Sebastian. Y me percate de la sensibilidad especial que allí ondulaba para recrear etapas retrospectivas, de conflicto, de cambio.
La silueta variable de cada una de las canciones alberga sentimientos confusos. Cada melodía parecería ser el reflejo de una ausencia. Hay alguien que no esta. Algo que nos falta para ser relativamente completos. Porque el recuerdo adquiere la forma de un diván en donde la crisis existencial es parte de la vida cotidiana. Esa con la que nos enfrentamos a cada minuto y que a veces miramos con cierta resignación y melancolía. El rasgo esencial de la banda es la lentitud prodigiosa como parte de su estética de sonido. La tranquilidad a la hora de interpretar y barnizar las melodías puede resultar, de este modo, una experiencia suave, frente a otras novedades que optan por una vertiente mas ágil y menos romántica del rock. De cualquier modo no importa ya el juicio de los apresurados, porque la emoción sentida frente a cualquier álbum de B & S adquiere un carácter trascendental. B & S es una banda anómala respecto de sus contemporáneos. B & S apuesta cada una de sus fichas a la reelaboracion de música de otras décadas. B & S es una banda distante (del resto).
Menu del dia
La taverna esta ubicada en las afueras de Glasgow. Alli una joven moza comete los errores mas graciosos que jamas hayamos visto. Se la nota cansada, irritada. No ha pasado un solo dia en que no haya roto una docena de copas y platos. Dear Catastrophe waittress (2003) es un disco de confiteria multiprocesado, producto de recetas añosas y contemporaneas. Con una mirada puesta decididamente en el pasado. Dear... Es el album mas externo y
mirada hacia atrás, se vuelve mas elástica y adopta un matiz de alegre rebeldia. Dear ... representa la parte mas alta de un medano de arenas vivas. Es un disco Vintage poblado de canciones retro-incandescentes.
El trote pura sangre de Step into my office baby aporta un ritmo mas que agradable para la apertura del álbum. Alternado con pasajes de tono orquestal y de un lirismo tan delicado como masa filo.
La placidez de If she wants me sincroniza con un viaje de placer por los montes Grampianos.Sobre la mitad del tema el vehiculo se vuelve alado y se eleva por encima del paisaje escoces.
Es un expreso de melancolia en su punto máximo guiado por la dulce voz de Isobel Campbell. Es Asleep on a sunbeam. También hay lugar para la calma ralativa de la voz de Murdoch. Un estado emocional que a su vez puede reconocerse en Piazza, New York catcher.
El pegadizo órgano de Stay Loose junto con algunos apliques electrónicos agitan la bandera de llegada. Hay guitarras laberínticas y un estribillo de punks moderados.
Antes de que Dear Catastrophe waittress se asome por entre los bafles, aparece el introspectivo y personal, The boy with the arab strap (1998). Por eso puede resultar atractivo reparar en la canción que da nombre al disco. Una precisa marea de primavera o un pez verde de aguas cálidas.
Kalaondo
Cuando la guardia esta baja pueden componerse álbumes tan nutridos como este. quizás, de alguna forma, la partida de uno de los miembros del grupo lo haya afectado. Pero la realidad es que en The life pursuit (06) la poética de Stuart Murdoch y los suyos sigue intacta. Entonces The life no solo llega para enriquecer la discografia de la banda, sino que ademas plantea el desafío de continuar, ya sin la formación original, con ciertos postulados sonoros que veníamos advirtiendo. Es hora de dar un paseo. Comienzo a pedalear. Son catorce rayos cromados cuidadosamente soldados a las ruedas de una bicicleta.
Act of the apostle 1 continua haciendo gala de la capacidad del grupo para construir canciones tristes, ultrasensibles. Pero de una tristeza aleatoria, como si afuera estuviera lloviendo... con sol. Eso mismo ocurre en Another sunny day.
The blues are still blue revisa el glam de los años
La frutilla oficial del postre nos ofrece una dinámica de tierras movedizas que en vez de hundir, elevan. ¿Extraño no?. Cantemos la jovial Funny little frog.
Los rastreadores deberán llegar también hasta el disco por dos Push barman to open olds wounds ( 2005 ). Un cofre doble lleno de tesoros por descubrir, con
El plan de Belle & Sebastian consiste en reciclar viejos sonidos. Como si se tratara de retapizar un sillón clásico con tela moderna conservando celosamente su vieja estructura.
lunes, 2 de junio de 2008
jueves, 22 de mayo de 2008
Super Furry Animals

Me dieron ganas de estampar una remera con su nombre. ¿Serigrafia o papel transfer? Despues de tantas vueltas la remera termino siendo demasiado chica. Estoy seguro de que sera en otro momento.
Los Super Furry Animals tienen el privilegio de reunir dos condiciones que en el mundo de la musica resulta dificil alcanzar. Gozan de reconocimiento y calidad. Porque tienen una llegada directa, a pesar de traficar en sus melodias, sonidos exoticos, extraños. Saben lo que hacen. Toman y conservan lo mejor, la esencia del Brit-pop. Esa necesidad imperiosa de lograr canciones pegadizas, redondas, perfectas. Para luego modelarlas como arcilla resplandeciente, según los requerimientos de su microcampo sonoro.
La banda galesa destila psicodelia-glam por todos lados. Sus álbumes son exquisitos, coreables. Pero no por eso dejan de cultivar una estética atrapante e ingeniosa de arreglos floridos y acuáticos.
El dragón rojo se mueve como hipnotizado sobre un fondo verde y blanco.
- Es la emoción rara.
- ¡Pero inmediata!
- ¡Esas composiciones de transporte interurbano!.
Por eso creo que sus discos son siempre elaborados, pensados y accesibles al oido medio. Es posible que sea tu grupo favorito. Puede que no. No importa. Creo que basta con escuchar esas canciones que parecemos conocer de toda la vida y que sin embargo, es la primera vez que escuchamos. Esto seria algo similar a trabajar musicalmente el sueño recurrente y no aquel único, irrepetible, aislado.
- Siempre sueño que a la mañana cuando me levanto me doy una copiosa ducha de copos de goma espuma y watta.
- Empeza por ahí, me parece que para componer una canción ya tenes la base.
- ¡Entonces que se vengan las notas!
- ¡Avance!
Después de todo, no queda mas que probar con el oído un trozo de torta galesa y descubrir uno por uno los ingredientes clásicos y modernos. Porque para cocinar esto en el horno solo te va servir la mitad de la receta.
Veamos el bara brith. Busquemos, saboreemos. Esto es lo que hay dentro.
Avisá cuando los sandwiches estén listos
Es indudable la capacidad de Phantom Power (03) para esquivar una hilera de abejas rojas llenas de polen. Lo creo. Las veo venir. Hambrientas. Llega el álbum y no se chocan. Como si el mapa sonoro fuera una rayuela, el grupo Gales salta uno por uno todos los usos horarios. Fuera el purismo. Fuera los dogmáticos. Los Super Furry Animals abordan sin ningún temor una diversidad admirable de estilos musicales. Hay aquí niveles y desniveles, plataformas angostas que luego se ensanchan, saltos de MotoCross y kartings que circulan a ras del suelo. Dando como resultado un trabajo sincrético en donde lo orgánico va de la mano de lo artificial.
En el último tema de Phantom… un eco circense me anima a caminar sobre un piolín y a caer parado arriba de otro. Caminar y caer. Volver a caminar y así sucesivamente. Luego esta experiencia culmina para dar paso a otra algo similar. Tres tapas para destapar hay en la variable Slow life. Entonces soy un caminante de alambre acrobático.
Daktari repentino. Liberty belle hace escala en un paraje frondoso, en donde extrañamente ha aparecido una congregación de pavos reales. El plumaje brillante, claro, esta a disposición de esta canción adherente y relajante. Golden… es un tour selvático-personalizado que nos acerca a especies voladoras que lucen sus atributos en libertad.
Cuando me doy vuelta veo a dos aros pendientes de lo que en ese momento estoy escuchando. E
cuménica psicodelia para rescatar la mística de casi cinco décadas atrás. Con una voz grave de entonación casi religiosa. Ojo, que luego retruca con un estribillo amable y refinado, al mejor estilo Super Furry Animals. Así se mueve The Picollo snare. Parte del altar del Rock y luego se ubica en la parte superior de la tribuna de un estadio de fútbol. Antes del cierre nos deleita con una sesion instrumental que con ingenio, derrama swing por los cuatro corners de la cancha.
Para quienes no sufran de la rotula, nos llega Out of control. El mejor pliego trash que nos pueda ofrecer la banda. Un mazazo sonoro detrás de otro. Ring y boxeo. Se hace necesario respetar los que esta melodía nos propone. Por eso nos movemos al son de un ritmo desenfrenado.
Muy bien. Father, father Nro. 1 da un salto desde la terraza de un lujoso edificio en Manhattan a un escenario de barrio suburbano de alguna localidad de Gales. Vuelco muy británico para alejarse de su origen y alcanzar puntos insospechados.
Tres olas de plastilina multicolor
Con la primera nota la diosa griega da la media vuelta. Resulta que es una mujer común. Terrenal digo. Porque su belleza resulta encandilante. No debe ser dificil cautivar a alguien con tanta pero tanta sensualidad. Hey Venus (07) rueda compacto por una atmósfera escarlata. Rock-disco-Romantic-kitsch. Repito esas cuatro palabras. En el escenario semi-visible se alternan danzas y vestimentas exóticas de señoritas que recrean oportunamente las canciones. Tengo el disco en la mano, bien apretado. Solo lo suelto para darle en el estante multidimensional un lugar privilegiado. La meteorología poética augura sendos espacios reconocibles e irreconocibles con una sensibilidad nata para la edificación, para el armado de melodías que van a pegar en el pecho.
A bordo de un Jeep setentoso desalojo un estornudo congelado. Comienza el recorrido por el circuito de aventura. Gateway Song avanza firme y acelera. Pura tracción rock.
Tan diferentes son los escalones y sin embargo tan cohesiva es la escalera.
Las burbujas amarillas y verdes microafinadas de Run-Away brindan un espectáculo maravilloso para los ojos de mi oído.
A contar. Tres perlas escupe la ostra y cuatro veces canto la magnifica Show Your Hand. Perfectamente pulida y encerada para la ocasión.
Oh! Oh-oh! Oh-oh-oh es un cántico popular de hinchada de fútbol bañado en glitter a la madrugada. El coro de Neo Consumer da vueltas como si fuera un neumático cuadrado.
Y por si algo faltaba en este disco Baby ate my eightbal nos presta por unos minutos un estudio sobre la sensualidad del baile egoísta en la pista.
Esa calesita promete algo… Y mas si esta animada por una orquesta típica de pueblo. Que mas da, hay un romanticismo adiposo y volátil. Es de segunda mano, tan pero tan bien empleado, que se convierte en una elección muy a la medida de la propuesta estética del grupo. Carbon dating trasciende cualquier estereotipo a pesar de querer basarse en ellos, para representar un sentimiento que nos involucra tanto. L’amour.
Para llamar la atención, un bledo se me adelanta. Ahora si no me importa nada.
Suena dicroico. Las puertas del Zoológico de la ciudad se abren y los animales escapan eufóricos. Corren, vuelan, saltan. Son muchos. ¡Si!. Creo que son demasiados.
sábado, 26 de abril de 2008
Wilco

CAMINATA CON SNORQUEL
Algunas veces, cuando perdemos la insistencia, nos dejamos llevar por las primeras impresiones, por el instante nefasto, por lo primero que cae en nuestras manos. Entonces abandonamos la excursión para dejar de ser exploradores. Otras, en cambio, somos demasiado empedernidos y aunque no haya ninguna certeza de que encontraremos algún pequeño tesoro dentro del cofre, seguimos escarbando.
Que difícil me resulto aterrizar en la pista de Wilco, teniendo en cuenta que solo llevaba en el helicóptero un mapa aéreo con formato de EP denominado Camera. Pero que grato y afortunado fue todo lo que vino después.
Para los que gustan de tomar un café instantáneo en vez de dedicarse con paciencia a moler los granos, les anticipo que estamos ante los cultores de una psicodelia-folk suavizante, escurridiza, por momentos tímida. aquí no hay nada que a nuestros oídos pueda ser servido en bandeja. Lo singular del grupo norteamericano no se nos presenta de manera abierta, descarada, hay que buscarlo.
Que mejor entonces, que tomar una mochila, carpa y cantimplora para comenzar el recorrido y vagar por los sitios que la banda ha impregnado de poesía.
Acampo a orillas de un río cerca de la medianoche. Un pez envolvente de escamas amarillas y verdes, me trae la promesa de un sueño ligero. Cuando despierto sigo en el mismo lugar. Amanezco con la sensación de haberme deslizado lentamente por napas subterráneas. Vuelvo a poner el disco y deshecho la idea de que las composiciones sean descartables.
-¡Innumerables sentidos!
Wilco flota todo el tiempo entre la ilusión y lo real. Es una usina sensible, generadora de emociones estéticas obnubilantes. Aunque lo maravilloso sea en esta música solo un recuerdo que acompaña al espejo de la realidad.
- ¡Recupere las botas que deje en Siberia!
- Que bueno... a caminar.
Wilco te propone festejar la navidad en el suburbio, contemplando como los fuegos artificiales realizan sus destrezas sobre los edificios de la gran ciudad.
Estoy en Yankke hotel foxtrot (02) . Una excepción. Habitación 918. Parece que es un reducto de
Una chica de melifluos modales se acerca y me dice:
Le hago caso.
El disco es algo así como un doblar de curva en la ruta lento y parsimonioso. Lo conceptual de Yankee... y la (in) coherencia de los temas por separado y todos juntos, convierte a Wilco en una banda que transforma la sencillez en extrañeza. Pero sin quitar al publico la posibilidad de creer que lo extraño también puede establecer una relación dialógica con lo simple.
- Esas guitarras... tan desprolijas y perfectas.
El hotel del paso del zorro desconcierta en pleno concierto. Nos reconoce y nos recrea como si estuviéramos alojados en ese edificio permanentemente. Nos hace sentir raros en el momento en que decidimos zambullirnos en las frazadas para despertarnos ante un nuevo día.
Desde el piso tres escucho el sonido de cacerolas cósmicas, que me hacen levitar sobre una alfombra que probablemente sea turca. Ingreso al lugar señalado cuando una delicada señorita me abre la puerta. El relajo elocuente de la voz de Jeff tweedy me tranquiliza. Luego su canto se convierte en holograma y desciende en forma de espiral hasta el subsuelo del edificio. Arriba de un piano desaparece esta hermosa y desordenada canción. Me voy. Cierro la puerta. I’m trying your break your heart.
!Aja!
Una luciérnaga titila en el fondo de Camera para comunicarnos que el tema coquetea con don hit. Por suerte no pasa de una simple insinuación. Mejor para todos. Creo. Hay mas tiempo para disfrutar sin quitar nada a nadie.
Continuo con el viaje. Salto de a tres escalones hasta dar, luego de cruzar un puente, con el salón de entretenimientos ubicado en otra estructura paralela. Por la puerta de servicio ingresan ondas celestes de una electricidad movilizante. Entonces War on war me da un cachetazo inesperado. Mi paladar óptico detecta un par de pupilas humedecidas. Son las mías.
Mas arriba me reciben con un cóctel. Ya me reconocen. Soy el nuevo residente. Hay violines y una atmósfera capaz de sensibilizar hasta el mas
celebre de los idiotas. Unas pocas notas y vuelta a nublarse la vista. No hay pañuelos. La premisa es dejar que las lagrimas corran libremente por el cuerpo.
Jesus, etc están hoy en este sala para armar minuciosamente una de las canciones mas orgánicas de Wilco. Debo irme ya, a un lugar que esta bastante lejos.
- ¡Tierra a la vista!
- Tiremos el ancla.
Un fantasma nace nos ofrece lo mejor de Wilco de manera subyacente. Hay que dar vuelta la media y renunciar a todos los esquemas para empaparse de su lógica e intuición internas. Partiendo de cero. Borrando toda la información que hay en el disco rígido. Tal vez necesitemos escucharlo una, dos, tres, cuatro y mas veces hasta conocer un poco mejor a ese fantasma que ya nos conoce, sin que nosotros hayamos tenido ningún conocimiento,
sobre su proceso de gestacion, sobre su futura existencia. Vale pena. No hay ascensores, ni autos, ni aviones. Tenemos el pasaporte. Una vez en la isla desaparece la rapidez. No existe
En una sala de espera triangular, la voz de tweedy se mece lentamente. La vida esta llegando, pálida, tomando impulso con el refrito galáctico de las guitarras de At least that what you said. Pequeño fantasmita del disco al que todos prestan sus casas pero no las llaves.
El sol cae al mar como limón de pluma a una pileta. Se puede ser intrigante y adornar el suspenso de manera tal, que el desenlace, desborde rock-on por los cuatro lados. ¡Si!. Se puede ser tan calmo y desesperante como Spiders (kidsmoke). Solo para escuchar unos acordes tan glamorosos como los que aquí encontramos.
Brummmm.
El bajo movedizo de Handshake drugs nos cautiva de manera instantánea. Para ver que hay debajo de la pared, los invito a rasquetar la pintura añeja de un tema que podría pasar por una simple pieza folk.
Preparo los bolsos.
El viaje ha concluido.
La lluvia es horizontal durante los viajes en subterráneo. Linea A con destino a las estaciones siete y ocho. Whishful you think y Company in my back proponen hacer de las emociones un ciclomotor vagabundo.
En aeroplano se me ocurre que si estos dos discos fueran jamón del medio, las tapas de pan fresco con semillas de sésamo, podrían ser Summerteeth (1999) y Sky blue sky (07). Un manjar. Vaya si lo es.
Afuera leo mientras llueve. Al aire libre nos sorprenderá Wilco la semana que viene, cuando intentemos atrapar nuevos sentidos en cada uno de estos álbumes.
Hasta entonces.



